domingo, 18 de julio de 2010

Todo empezó a partir del caos...

Los griegos pensaban que en un principio sólo existía el Caos, y que éste era el espacio abierto, la extensión ilimitada, el abismo sin fondo. Hasta que un día, de él, surgió una primera realidad sólida, la Tierra (Tellus), llamada Gaia o Gea, que estaba formada por roca firme y segura.
Poco después surgió Erebo o las Tinieblas, y éstas se dispusieron bajo Gea en una amplia zona subterránea. Y también apareció Nix, desde entonces la Noche.
Gea fue personificada, y, puesto que no podía engendrar con la oscuridad del Caos, una noche mientras dormía, de su seno apareció Urano, el cielo, de igual extensión a ella y con quien podría tener numerosos hijos. Así, Eros que rondaba el Caos, y era principio espiritual del amor, actuó como la fuerza de atracción entre el cielo y la tierra. Es decir, unió a Urano y a Gea.
De esta unión nacieron los Hecatonquiros (gigantes de cien brazos y cincuenta cabezas), los Cíclopes (monstruos de un solo ojo) y seis Titanes y seis Titánidas. Los cíclopes en un ataque de locura intentaron revelarse contra su padre Urano. Por su osadía fueron arrojados al Tártaro, un lugar tenebroso situado en las entrañas de la Tierra.
Desde ese momento Cronos temió la rebelión de alguno de sus hijos y así conforme nacían los iba encerrando en el vientre de su madre, Gea. Pero ésta, un día ya cansada y ayudada por uno de sus hijos, Cronos, consiguió derribarle del poder cortándole los genitales con ayuda de una hoz. Este mito será el símbolo de la separación traumática del cielo y la tierra.

No hay comentarios: